lunes, 20 de febrero de 2012

Disfrazar la crisis

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EL carnaval ha permitido un paréntesis, un «kitkat», ante tantas malas noticias referidas a esta crisis que nos azota a todos. Durante unos momentos, hemos cambiado la polémica reforma laboral por un antifaz, la prima de riesgo por una peluca y las alarmantes cifras de paro por una capa y nos hemos lanzado a la calle olvidando el día a día y sustituyéndolo por un rato de alegría y de diversión.

Numerosas fiestas tuvieron lugar en toda la provincia para lucir los disfraces preparados con tanto mimo y tanto detalle. Una de ellas fue la que tradicionalmente organiza la barraca «Els Chuanos». El restaurante NouManolín fue el escenario de un encuentro en el que el protagonista fue el mundo del circo, tema que se ha escogido este año también para la portada y decoración de esta asociación festera que cuenta ya con más de cuarenta años de historia.


Alicante disfrazó la crisis este fin de semana de policías y ladrones, médicos y enfermeras, supermanes y hombres araña, caperucitas y lobos feroces, políticos y banqueros, trogloditas, bomberos, bailarinas, dráculas, dálmatas, piratas… Disfraces originales, estrafalarios, ocurrentes, simpáticos, de dudoso buen gusto, imaginativos… que inundaron la Rambla y la plaza Nueva de la ciudad hasta altas horas de la madrugada.
Todos hemos empleado tiempo y esfuerzo en conseguir el mejor atuendo para ocultar nuestra identidad y participar en esta fiesta pagana que celebra el inicio de la Cuaresma y que cada vez tiene más raigambre en nuestra sociedad.